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lunes, 21 de abril de 2014

Un artista - Manuel Mujica Láinez


21 de abril. En el aniversario número 30 de la muerte del novelista, cuentista y crítico de arte Manuel Mujica Láinez, les compartimos un cuento corto de él; uno de los grandes escritores argentinos de nuestro tiempo:

Un artista

En la "Hostería de la Manzana de Adán" tenían sus cuarteles unos cuantos literatos y desocupados que solían ir a filosofar frente a su bien abastecida chimenea. Era un viejo mesón cuyas paredes morunas, blanqueadas con cal, brillaban a la luz de la luna.

Allí, entre el humo de las pipas y el chocar de los vasos, los bohemios hacían derroche de espíritu y buen humor. Una vez, por mera curiosidad, visité dicho establecimiento.

El interior constaba de una sala en la que cabrían hasta veinte mesas. A la luz vaga de los candelabros, advertíanse apenas los rostros de los jubilosos escritores; pero sonoras carcajadas delataban su presencia. Recuerdo que llamó mi atención un hombre que, con aristocrático desdén, no parecía querer unirse a los demás.

La luz vacilante de un cirio le daba de lleno en el rostro, en el que ponía largas pinceladas de oro. Era alto y fino. Evocaba los lienzos borrosos de Holbein y de los maestros flamencos.

Los lacios cabellos y la barba rubia prestábanle cierto parecido con San Juan Evangelista. Pero lo que más me impresionó fueron sus ojos, maravillosamente puros y azules, llenos de dulzura. Estaba de pie, apoyado contra el dintel de una puerta, y fumaba lentamente en una larga pipa de porcelana alemana. Ignoro de qué modo trabé relación con él. Como por artes mágicas me vi sentado frente a él, ante una mesa en que brillaban dos gruesos vasos de cerveza.

Fijeme, entonces, en su raído traje y en la corbata romántica, anudada con despreocupación, y pensé: un poeta. Era un pintor. Así me lo dijo mientras que, en el desvencijado pianillo, una mujer de grandes ojos rasgados comenzó a tocar un nocturno de Chopin.

Apagáronse los profanos murmullos. Suavemente, con voz musical que parecía seguir el ritmo doloroso del Nocturno, mi pintor habló. Pertenecía a la escuela de los artistas que quieren revivir en sus telas el arte muerto de Bizancio. Con los ojos cerrados, acariciándose la barba, narró el fasto de las opulentas ciudades de Teodora.

Fue un verdadero friso, un bajorrelieve, el que puso ante mis ojos deslumbrados.

Y había en él patriarcas severos, emperadores indolentes y cortesanas suntuosas, envueltos todos en el fulgor extraño de las joyas. Los inmensos palacios de mármol y mosaicos se levantaban, piedra a piedra, en mi imaginación. Veía el brillo de las tierras y el de los pesados anillos en las manos imperiales. Athenais... Irene... Las cúpulas de las basílicas se erigían como metálicos yelmos sarracenos.

Hechizado, lo escuchaba yo. Este hombre era un artista. Un verdadero artista. Hablaba de su arte, de sus ideales, con religioso fervor, como puede un sacerdote hablar de su culto.

Luego, sin transición, fija la mirada en un punto inaccesible, el desconocido me contó su vida, azarosa y miserable. A pesar de su profundo conocimiento de la historia antigua y de sus notables estudios bizantinos, el triunfo no había coronado sus esfuerzos.

Ahora, indiferente, vivía su vida interior sin preocuparse de lo que lo rodeaba. Tenía una gran indulgencia para con todos y su única defensa contra las adversidades y el hastío era encogerse de hombros.

-Ahí tiene usted a esos pobres muchachos -me dijo, señalando un grupo de jóvenes melenudos-. No hay ni uno de ellos que valga y, sin embargo, véalos usted felices, alegres, llamándose "maestro" mutuamente... A veces, vienen y me leen sus versos.

En sus sienes las venas azules y bien marcadas se hinchaban. Yo miraba sus manos de marfil viejo que, exhaustas, descansaban sobre la mesa. Temblaron un poco sus labios finos y sonrió con amargura.

En ese instante, el San Juan Evangelista se borró por completo de mi mente. Me parecía mi interlocutor un soberano oriental, un sátrapa persa, despreocupado y lánguido, como esos cuyo perfil voluptuoso se esfuma suavemente en las viejas monedas de oro del Asia Menor.

Se levantó y me dio la mano. Partía. Díjome que se llamaba Diego Narbona y vivía allí cerca. Quedé solo en mi mesa. Allá lejos, la chimenea murmuraba su triste cantar.

El humo era tan espeso que parecía envolvernos una densa niebla. Del grupo de los jóvenes melenudos uno recitaba... Mon âme est une Infante en robe de parade. Yo pensaba en mi pintor. Veíalo revistiendo el manto imperial de Justiniano, y elevando, con las manos cargadas de anillos, una pesada diadema. Una mujer hermosísima, hincada ante él, aguardaba el instante solemne de la coronación. Y esa mujer era la Belleza.

Aux pieds de son fautiel allongés noblement, deux lévriers d'Ecosse aux yeux mélancoliques...

Alguien, con el pie, marcaba el fin de cada verso. Detrás del mostrador, la hostelera miraba con admiración a sus parroquianos. A veces sonreía, mostrando un diente negro.

Encima de una mesa descansaba un grueso Diccionario Enciclopédico, y un muchachito pecoso lo hojeaba lentamente, leyendo por lo bajo: "Asur... Asur... Asurbanipal..." Despertándome bruscamente de un sueño recién comenzado, la puerta de entrada se abrió de par en par, y una mujer joven y bonita entró, llorando desesperadamente.

Su brazo sangraba.

-¿Otra vez aquí? -gruñó la mesonera de malhumor.

El más joven de los poetas se acercó a ella.

-¿Te ha pegado de nuevo? -dijo.

-Sí... Porque dejé que se quemara la tortilla...

Yo me aproximé. Parecíame imposible que un hombre pudiera maltratar a una mujer tan frágil... ¡Ah! Si mi amigo el pintor estuviera aquí, ¡cómo sabría consolarla! ¡Con qué suaves inflexiones de voz calmaría...! Compasivo, me acerqué más aún.

Ideas vengativas cruzaron por mi cerebro al verla tan bella, tan débil.

-¿Cómo se llama su marido? -rugí.

Ella levantó hacía mí sus ojos claros y azules que me recordaban otros dos ojos claros y azules, llenos de dulzura y pureza:

-Diego Narbona -me dijo...

FIN

viernes, 18 de abril de 2014

Día del monumento

18 de abril. 
Día del monumento, manifestación artística que da cuenta (casi como ninguna) de la historia de un lugar. Los monumentos forman parte del paisaje urbano, tanto que a veces ni siquiera les prestamos atención.

Todo el que pasea por la costa marplatense (¿quién no lo hace?) pasa por delante del monumento al Quijote, por el dedicado a Alfonsina Storni. Asimismo frente al de Florentino Ameghino,  Las "alas a la patria", y por supuesto... los íconos de la ciudad: ¡sus lobos marinos!

Pero,¿ nos detenemos a mirarlos? Sabemos ¿quién, cuándo, con qué materiales fueron hechos? Cada monumento es una manifestación artística, un lenguaje por conocer, una historia, un hombre o una mujer, un creador, que lo pensó y lo plasmó.

Estos son dos monumentos contemporáneos de nuestra ciudad que nos parecen significativos. 
Ustedes ¿cuáles eligirían? Los invitamos a subir su foto y mostrarnos!!


Monumento a la Madre - Luis Alonso. Piedra. Ubicado en Plaza Mitre - Mar del Plata.
Este Monumento fue iniciativa de un "consejo de niños" coordinado por dos maestras de la Escuela Primaria 18. Se llevó a cabo como proyecto comunitario, declarado de interés por el municipio.

Monumento al Quijote de la Mancha - H. Fierrino. Bronce. Ubicado en Plaza España - Mar del Plata.
Heidelberg Fierrino fue un escultor marplatense. Esta obra está cargada de simbolismos que nos invitan a animarnos a detenernos a investigar y conocer un poco más de ella!

Información extraída de: 
Arte para mis amigos-compartiendo mis apuntes-26 de unio de 2010

Además, les dejamos un link de interés sobre monumentos de nuestra ciudad: http://www.imagenesmardelplata.com.ar/Monumentos.htm


jueves, 10 de abril de 2014

Antonio Berni


Antonio Berni es uno de los principales nombres del arte del siglo XX en la Argentina. Su obra —en lo más profundo de este término: trabajo, inventiva, innovación, sentido social— es vasta y revolucionaria. Juanito Laguna es el protagonista de muchas de sus obras.

Hoy presentamos: "Juanito dormido”
Juanito dormido, 1978. De la serie Juanito Laguna.
Óleo, madera, latas, tela, alpargatas, papel maché y papel sobre madera. 
¿Quién es Juanito Laguna?
Juanito Laguna es un personaje que Berni creó para mostrar lo que le sucedía a muchos chicos pobres del país. En este cuadro está dormido, pero en otras obras aparece bañándose con un perro, remontando un barrilete o pescando.

¿Dónde vive Juanito?
Juanito vive en una villa de emergencia pero, a pesar de esta dura realidad y como a todos los chicos, a él también le gusta jugar.

¿Con qué materiales está hecho?
Berni trabajó con la técnica de collage, utilizando diferentes materiales de desecho para poder darle más realismo a su obra. En este cuadro aparecen latas, telas, plástico, maderas y cartones. El muro que aparece detrás de Juanito está hecho con maderas de verdad.

¿Qué es el collage?
Es una técnica que usa distintos materiales pegados sobre una superficie, como un cuadro. Se pueden usar telas, cartones, papeles, fotos, recortes de diario o cualquier otro material. Muchos artistas del siglo XX utilizaron el collage en sus obras.

Juanito ciruja (1978)
Materiales varios sobre madera
Más sobre Antonio Berni:

• Nació en Rosario, provincia de Santa Fe, el 14 de Mayo de 1905

• A los 9 años empezó a trabajar como aprendiz en un taller de vitrales para ayudar a su familia. 

• Un tiempo después, su padre se fue a vivir a Italia. Él fue enviado a la casa de sus abuelos en Roldán.

• En esa ciudad empezó a estudiar pintura y ya a los 15 años hizo su primera exposición.

• Como muchos artistas de la época, consiguió una beca para ir a estudiar a Europa. Vivió en España y Francia donde recorrió museos y conoció a otros pintores argentinos y extranjeros.

• En 1930, volvió a la Argentina con su esposa y su hija.

• Por esos años, el país vivía momentos muy difíciles: no había trabajo, la gente estaba muy descontenta y, en medio de esa crisis, un grupo de políticos y militares realizaron un golpe de Estado. La situación hizo que empezara a contar a través de sus cuadros lo que le estaba sucediendo a los ciudadanos argentinos.

• Murió en Buenos Aires en el año 1981.

Fuente: http://www.chicos.net.ar/cole/artes/pintores/berni.htm


miércoles, 12 de marzo de 2014

Nuestra base de trabajo:


Como ONG cuyo objetivo es promover la cultura, y sobre todo difundirla entre aquellos que pueden encontrar más dificultoso acceder a ella, “Acercando cultura MDP” tiene como base fundamental de su ejercicio dos derechos considerados BÁSICOS para toda persona: el derecho a la cultura y el derecho del niño al juego. Aquí les damos a conocer qué es lo que nos impulsa a realizar nuestro trabajo, y así lograr que estos sean garantizados cada día un poco más. 

Derecho humano a la cultura:

Los derechos culturales son derechos relacionados con el arte y la cultura, entendidos en una amplia dimensión. Son derechos promovidos para garantizar que las personas y las comunidades tengan acceso a la cultura y puedan participar en aquella que sea de su elección. Son fundamentalmente derechos humanos para asegurar el disfrute de la cultura y de sus componentes en condiciones de igualdad, dignidad humana y no discriminación. Son derechos relativos a cuestiones como la lengua; la producción cultural y artística; la participación en la cultura; el patrimonio cultural; los derechos de autor; las minorías y el acceso a la cultura, entre otros.

Derechos del niño al juego:
El artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño expresa que“los estados partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”. Los beneficios del juego son considerables e indiscutibles. Jugar es una fuente inagotable de placer, alegría, descubrimientos, reto y satisfacción, que permite un crecimiento equilibrado del cuerpo, la inteligencia, la afectividad, y la sociabilidad. Ahora y siempre el juego es y ha sido un elemento fundamental en el desarrollo de las personas. Imprescindible para un armonioso crecimiento. Un niño que juega es un niño sano.

Sin embargo, cabe reconocer que en todos los países del mundo hay niños que viven en condiciones excepcionalmente difíciles que les impide ejercer el mencionado derecho, y que en muchas naciones son la mayoría de menores los que se ven obligados a anticiparse a las actividades de la edad adulta siendo imposible dedicar tiempo al ocio.

Pero también en otros países supuestamente mejor situados los niños tienen limitado su derecho al juego en la medida en que se priorizan aquellas actividades aparentemente útiles, relegando el juego a espacios de entretenimiento, recuperación de energías o simple pérdida de tiempo, como si éste fuera una especie de sarampión infantil, que afortunadamente, a cierta edad desaparece.

Manifestamos que:

  • El juego constituye una actividad esencial para el desarrollo del individuo como lo es la educación, la alimentación o la salud.
  • Si los niños, niñas y jóvenes pudieran crecer en la alegría del juego devendrían adultos con mayor salud física y mental y la actitud lúdica les acompañaría siempre. 
  • El juego resulta una valiosa herramienta para generar una sociedad mejor, fomentando la comunicación entre las personas, profundizando en las relaciones de los individuos de una comunidad y reconciliando posturas antagónicas. 
  • El juego potencia la creatividad y el talento, estimulando la posibilidad de ver las cosas de distintas formas, favoreciendo mentes abiertas, alimentando la capacidad de transformar los conceptos e imaginar perspectivas nuevas. 
  • El juego incide directamente en el desarrollo de la inteligencia emocional: en la capacidad de controlar las emociones, de motivarse uno mismo, el reconocimiento de las emociones ajenas y el control de las relaciones. 

Por todo ello nos comprometemos a:
  • Recordar y promover desde nuestros distintos perfiles sociales -ciudadanos, trabajadores, responsables de políticas públicas, educadores, empresarios, usuarios de servicios,...- los fundamentos del artículo 31 de la Convención sobre los Derechos de la Infancia. 
  • Promocionar la importancia del juego en la vida de las personas, empezando por nuestro entorno más cercano, la familia, y ampliando nuestra área de influencia siempre que nos sea posible 
  • Impulsar y participar en actividades lúdicas para niños y adultos, compartiendo la alegría y el placer de jugar en nuestra vida privada y social. 
  • Apoyar la celebración del día internacional del juego que unifique, difunda y amplifique el convencimiento de que jugar es un derecho para la infancia y una necesidad a lo largo de la vida.