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martes, 7 de octubre de 2014

Edgar Allan Poe - "El corazón delator"


El corazón delator
[Cuento. Texto completo.]
Edgar Allan Poe


¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.

Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.

Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:

-¿Quién está ahí?

Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.

Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.

Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.

Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.

Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.

¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.

Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.

Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.

Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!

Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?

Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.

Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.

Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.

Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!

-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!

FIN


Traducción de Julio Cortázar

martes, 23 de septiembre de 2014

Día de las Bibliotecas Populares y el 144 aniversario de la CONABIP

En 1870, cuatro años después de la apertura en San Juan de la primera biblioteca popular, se promulgó la Ley 419, impulsada por Domingo Faustino Sarmiento, con el objetivo de fomentar la creación y el desarrollo de estas asociaciones civiles. Hoy, este movimiento social único en el mundo cuenta con más de 30 mil voluntarios que organizan casi 2000 bibliotecas populares distribuidas a lo largo de todo el territorio nacional, en las que se ofrecen actividades culturales en forma amplia, libre y pluralista.

Durante el siglo XX, la vida de las bibliotecas populares y de la Comisión adquirió distintos matices y características en función de los procesos políticos, sociales y culturales. En ocasiones, se promovió el fortalecimiento de estos actores y en otras se enfrentaron a los avatares de la falta de acompañamiento, el abandono, e incluso la persecución en tiempos de gobiernos dictatoriales.

En los últimos años se impulsaron y profundizaron diversas políticas públicas destinadas a fomentar y fortalecer a estas asociaciones civiles autónomas en su objetivo de ofrecer oportunidades de acceso a la cultura y la ampliación de ciudadanía.

Un Programa de Inclusión Digital abrió la puerta del Siglo XXI para las bibliotecas y sus comunidades a través de equipamiento informático, desarrollo de software propio y libre, capacitación, conectividad y un catálogo en línea que permite préstamos interbibliotecarios; la promoción de la planificación y la iniciativa de cada entidad en la presentación de proyectos de incentivo a la lectura y otros que impliquen un mayor compromiso por parte de las bibliotecas populares con respecto a su inserción comunitaria, al mejoramiento de los servicios y a la atención de las demandas de sus usuarios; la realización de encuentros provinciales, regionales y nacionales de bibliotecas populares; el desarrollo de un programa de Información Ciudadana para fortalecer el rol de las bibliotecas populares como Centros de Información para promover el ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos son algunas de las principales acciones que se realizaron como parte de las políticas del gobierno nacional desde que María del Carmen Bianchi asumió como Presidenta del organismo en el 2003.

Respecto al incremento y la actualización del material bibliográfico de las bibliotecas populares, y en lo referido a la compra centralizada a editoriales, se reformuló la política orientándola a las necesidades de un país en crecimiento y se incorporó la compra descentralizada financiando la participación de cada una de las bibliotecas populares en la Feria del Libro, garantizando viaje, alojamiento y recursos para adquirir los textos según las necesidades y particularidades de cada comunidad y al 50 % de su valor en el mercado. A su vez, se atendió a la entrega de material audiovisual; se desarrolló una colección propia –titulada Biblioteca Popular- conformada por producciones literarias, documentos de debate, herramientas de formación y una serie del Bicentenario editada especialmente para conmemorar los 200 años de la Revolución de Mayo y los 140 de la CONABIP. Se implementaron también distintas campañas a través de 9 bibliomóviles y una bibliolancha que, solamente en el último año, recorrieron más de 13 provincias, 483 localidades y 186.219 kilómetros llevando actividades culturales y de promoción de la lectura de las que participaron más de 450 mil personas.





lunes, 21 de abril de 2014

Un artista - Manuel Mujica Láinez


21 de abril. En el aniversario número 30 de la muerte del novelista, cuentista y crítico de arte Manuel Mujica Láinez, les compartimos un cuento corto de él; uno de los grandes escritores argentinos de nuestro tiempo:

Un artista

En la "Hostería de la Manzana de Adán" tenían sus cuarteles unos cuantos literatos y desocupados que solían ir a filosofar frente a su bien abastecida chimenea. Era un viejo mesón cuyas paredes morunas, blanqueadas con cal, brillaban a la luz de la luna.

Allí, entre el humo de las pipas y el chocar de los vasos, los bohemios hacían derroche de espíritu y buen humor. Una vez, por mera curiosidad, visité dicho establecimiento.

El interior constaba de una sala en la que cabrían hasta veinte mesas. A la luz vaga de los candelabros, advertíanse apenas los rostros de los jubilosos escritores; pero sonoras carcajadas delataban su presencia. Recuerdo que llamó mi atención un hombre que, con aristocrático desdén, no parecía querer unirse a los demás.

La luz vacilante de un cirio le daba de lleno en el rostro, en el que ponía largas pinceladas de oro. Era alto y fino. Evocaba los lienzos borrosos de Holbein y de los maestros flamencos.

Los lacios cabellos y la barba rubia prestábanle cierto parecido con San Juan Evangelista. Pero lo que más me impresionó fueron sus ojos, maravillosamente puros y azules, llenos de dulzura. Estaba de pie, apoyado contra el dintel de una puerta, y fumaba lentamente en una larga pipa de porcelana alemana. Ignoro de qué modo trabé relación con él. Como por artes mágicas me vi sentado frente a él, ante una mesa en que brillaban dos gruesos vasos de cerveza.

Fijeme, entonces, en su raído traje y en la corbata romántica, anudada con despreocupación, y pensé: un poeta. Era un pintor. Así me lo dijo mientras que, en el desvencijado pianillo, una mujer de grandes ojos rasgados comenzó a tocar un nocturno de Chopin.

Apagáronse los profanos murmullos. Suavemente, con voz musical que parecía seguir el ritmo doloroso del Nocturno, mi pintor habló. Pertenecía a la escuela de los artistas que quieren revivir en sus telas el arte muerto de Bizancio. Con los ojos cerrados, acariciándose la barba, narró el fasto de las opulentas ciudades de Teodora.

Fue un verdadero friso, un bajorrelieve, el que puso ante mis ojos deslumbrados.

Y había en él patriarcas severos, emperadores indolentes y cortesanas suntuosas, envueltos todos en el fulgor extraño de las joyas. Los inmensos palacios de mármol y mosaicos se levantaban, piedra a piedra, en mi imaginación. Veía el brillo de las tierras y el de los pesados anillos en las manos imperiales. Athenais... Irene... Las cúpulas de las basílicas se erigían como metálicos yelmos sarracenos.

Hechizado, lo escuchaba yo. Este hombre era un artista. Un verdadero artista. Hablaba de su arte, de sus ideales, con religioso fervor, como puede un sacerdote hablar de su culto.

Luego, sin transición, fija la mirada en un punto inaccesible, el desconocido me contó su vida, azarosa y miserable. A pesar de su profundo conocimiento de la historia antigua y de sus notables estudios bizantinos, el triunfo no había coronado sus esfuerzos.

Ahora, indiferente, vivía su vida interior sin preocuparse de lo que lo rodeaba. Tenía una gran indulgencia para con todos y su única defensa contra las adversidades y el hastío era encogerse de hombros.

-Ahí tiene usted a esos pobres muchachos -me dijo, señalando un grupo de jóvenes melenudos-. No hay ni uno de ellos que valga y, sin embargo, véalos usted felices, alegres, llamándose "maestro" mutuamente... A veces, vienen y me leen sus versos.

En sus sienes las venas azules y bien marcadas se hinchaban. Yo miraba sus manos de marfil viejo que, exhaustas, descansaban sobre la mesa. Temblaron un poco sus labios finos y sonrió con amargura.

En ese instante, el San Juan Evangelista se borró por completo de mi mente. Me parecía mi interlocutor un soberano oriental, un sátrapa persa, despreocupado y lánguido, como esos cuyo perfil voluptuoso se esfuma suavemente en las viejas monedas de oro del Asia Menor.

Se levantó y me dio la mano. Partía. Díjome que se llamaba Diego Narbona y vivía allí cerca. Quedé solo en mi mesa. Allá lejos, la chimenea murmuraba su triste cantar.

El humo era tan espeso que parecía envolvernos una densa niebla. Del grupo de los jóvenes melenudos uno recitaba... Mon âme est une Infante en robe de parade. Yo pensaba en mi pintor. Veíalo revistiendo el manto imperial de Justiniano, y elevando, con las manos cargadas de anillos, una pesada diadema. Una mujer hermosísima, hincada ante él, aguardaba el instante solemne de la coronación. Y esa mujer era la Belleza.

Aux pieds de son fautiel allongés noblement, deux lévriers d'Ecosse aux yeux mélancoliques...

Alguien, con el pie, marcaba el fin de cada verso. Detrás del mostrador, la hostelera miraba con admiración a sus parroquianos. A veces sonreía, mostrando un diente negro.

Encima de una mesa descansaba un grueso Diccionario Enciclopédico, y un muchachito pecoso lo hojeaba lentamente, leyendo por lo bajo: "Asur... Asur... Asurbanipal..." Despertándome bruscamente de un sueño recién comenzado, la puerta de entrada se abrió de par en par, y una mujer joven y bonita entró, llorando desesperadamente.

Su brazo sangraba.

-¿Otra vez aquí? -gruñó la mesonera de malhumor.

El más joven de los poetas se acercó a ella.

-¿Te ha pegado de nuevo? -dijo.

-Sí... Porque dejé que se quemara la tortilla...

Yo me aproximé. Parecíame imposible que un hombre pudiera maltratar a una mujer tan frágil... ¡Ah! Si mi amigo el pintor estuviera aquí, ¡cómo sabría consolarla! ¡Con qué suaves inflexiones de voz calmaría...! Compasivo, me acerqué más aún.

Ideas vengativas cruzaron por mi cerebro al verla tan bella, tan débil.

-¿Cómo se llama su marido? -rugí.

Ella levantó hacía mí sus ojos claros y azules que me recordaban otros dos ojos claros y azules, llenos de dulzura y pureza:

-Diego Narbona -me dijo...

FIN

jueves, 10 de abril de 2014

Antonio Berni


Antonio Berni es uno de los principales nombres del arte del siglo XX en la Argentina. Su obra —en lo más profundo de este término: trabajo, inventiva, innovación, sentido social— es vasta y revolucionaria. Juanito Laguna es el protagonista de muchas de sus obras.

Hoy presentamos: "Juanito dormido”
Juanito dormido, 1978. De la serie Juanito Laguna.
Óleo, madera, latas, tela, alpargatas, papel maché y papel sobre madera. 
¿Quién es Juanito Laguna?
Juanito Laguna es un personaje que Berni creó para mostrar lo que le sucedía a muchos chicos pobres del país. En este cuadro está dormido, pero en otras obras aparece bañándose con un perro, remontando un barrilete o pescando.

¿Dónde vive Juanito?
Juanito vive en una villa de emergencia pero, a pesar de esta dura realidad y como a todos los chicos, a él también le gusta jugar.

¿Con qué materiales está hecho?
Berni trabajó con la técnica de collage, utilizando diferentes materiales de desecho para poder darle más realismo a su obra. En este cuadro aparecen latas, telas, plástico, maderas y cartones. El muro que aparece detrás de Juanito está hecho con maderas de verdad.

¿Qué es el collage?
Es una técnica que usa distintos materiales pegados sobre una superficie, como un cuadro. Se pueden usar telas, cartones, papeles, fotos, recortes de diario o cualquier otro material. Muchos artistas del siglo XX utilizaron el collage en sus obras.

Juanito ciruja (1978)
Materiales varios sobre madera
Más sobre Antonio Berni:

• Nació en Rosario, provincia de Santa Fe, el 14 de Mayo de 1905

• A los 9 años empezó a trabajar como aprendiz en un taller de vitrales para ayudar a su familia. 

• Un tiempo después, su padre se fue a vivir a Italia. Él fue enviado a la casa de sus abuelos en Roldán.

• En esa ciudad empezó a estudiar pintura y ya a los 15 años hizo su primera exposición.

• Como muchos artistas de la época, consiguió una beca para ir a estudiar a Europa. Vivió en España y Francia donde recorrió museos y conoció a otros pintores argentinos y extranjeros.

• En 1930, volvió a la Argentina con su esposa y su hija.

• Por esos años, el país vivía momentos muy difíciles: no había trabajo, la gente estaba muy descontenta y, en medio de esa crisis, un grupo de políticos y militares realizaron un golpe de Estado. La situación hizo que empezara a contar a través de sus cuadros lo que le estaba sucediendo a los ciudadanos argentinos.

• Murió en Buenos Aires en el año 1981.

Fuente: http://www.chicos.net.ar/cole/artes/pintores/berni.htm


miércoles, 9 de abril de 2014

Galumphing

Los antropólogos han descubierto que galumphing es uno de los talentos principales que caracterizan las formas de vidas superiores. Galumphing es la energía de juego inmaculadamente estrepitosa y aparentemente inagotable de los cachorros, gatitos, niños, mandriles de poca edad... y también de las comunidades y civilizaciones. Galumphing es la elaboración y ornamentación aparentemente inútil de la actividad. Es licenciosa, excesiva, exagerada, anti-económica. Galumphing es dar saltitos en lugar de caminar, tomar el camino más pintoresco en el lugar del más corto, jugar a un juego cuyas reglas exigen una limitación de nuestro poder: interesarnos más por los medios que por los fines. Creamos obstáculos voluntariamente en nuestro camino y nos divertimos superándolos. En los animales más evolucionados y en las personas tiene supremo valor evolutivo.

Galumphing es una palabra inventada por Lewis Carroll en Alicia a través del espejo (1872) entre otras que terminaron por ser incluidas al idioma inglés. Galumphing es una probable mezcla entre "gallop" y "triumphant", es decir "galope" y "triunfante".

¿Por qué desde Acercando Cultura ONG consideramos interesante este concepto elaborado por Carroll? Porque vemos en este método de encarar la vida, una correlación a cómo los infantes deben vivir sus primeras experiencias con el juego, para así contribuir a su crecimiento; y en consecuencia a su mundo creativo. 


Información extraída de Free play: la improvisación en la vida y en el arte de Stephen Nachmanovitch.

lunes, 31 de marzo de 2014

Las murgas en Mar del Plata

No podemos dejar de lado el debate abierto en la ciudad a raíz del proyecto de ordenanza presentado por el concejal Arroyo, quien tiende a regular las murgas.

Desde su origen, la  murga es un movimiento cultural popular y su ámbito es lo público, la calle, los barrios. Quitarle este carácter barrial, sacarla de su espacio naturales es sacarle su alma, su esencia.

Hoy en día es reconocida por educadores y gestores culturales como una expresión que favorece la convivencia, crea identidad . Nuclea a los vecinos de un barrio en torno a un interés común; enorme desafío que tenemos por delante después de la ruptura de las redes sociales provocada por los regímenes militares de los `70 y el menemismo de los `90. Esta construcción de identidad tiene sentido si surge de cada barrio, de la misma gente, no acotada a los sitios consagrados e institucionalizados.

Pueden ver un video sobre el tema en el siguiente link "De parches y galeras".

miércoles, 26 de marzo de 2014

Mar del Plata cultural

Mar del Plata es una Ciudad desigual. Como todas las ciudades de América latina, sus barrios se delimitan por poder económico y social. En el centro lo barrios elegantes; en “la periferia”, gráfica manera de llamar a las zonas más alejadas, aquel lugar donde viven justamente los marginados del sistema. Esta realidad la expresó con singular arte nuestra poetisa marplatense recientemente fallecida, María Wernicke. Les regalamos sus palabras:
No se te ocurra pasar
Esa línea divisoria,
Y correte para allá
Que aquí comienza la hermosa
Maravillosa Ciudad Felíz.

¡Raje pa´l otro costado
El que no está alimentado,
El que no está vacunado,
El pobrecito raído!
Que aquí comienza la hermosa
Maravillosa Ciudad Felíz.

No se te ocurra pasar
Esa línea divisoria,
Y correte para allá
Que aquí comienza la foto
Del folleto de colores
Y la postal.

¡Rajen pa’l otro costado
Los tristes, los suicidados,
Los viejos abandonados,
Incluso los divorciados,
Los que van en bicicleta,
Los que caen del andamio.

¡Rajen pa’l otro costado
No sean tan fastidiosos,
No se hagan los graciosos!
Un paso atrás, por favor
Que tenemos que limpiar
Vamos a fotografiar
Una ciudad de colores!

¡Raje el que tenga dolores,
Raje el que quiera gritar,
Suplicar o protestar!
Un paso atrás, por favor,
Que aquí comienza la zona
De la gran Ciudad Felíz,
Donde si querés sufrir
Hay que irse para atrás
De la línea divisoria.
¡Aunque nos caiga la atómica
Esta es la Ciudad felíz!

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Las ofertas culturales en la ciudad también contribuyen a dicha simétrica distribución de la desigualdad. Aquí mostramos algunos datos que fueron producto de un trabajo diagnóstico realizado por alumnas de la Carrera de Tecnicatura en Gestión Cultural, y hablan por sí solos:
  • Hay una gran cantidad y variedad de centros culturales en Mar del Plata, pero solo dos de gestión municipal, Osvaldo Soriano y Villa Victoria Ocampo. Los demás son emprendimientos de colectividades o privados.
  • Encontramos programas de gestión municipal que no tienen una localización centralizada, sino que ofrecen sus servicios en instituciones barriales. Estos programas son prácticamente la única oferta cultural en barrios de la periferia.
  • Lo mismo ocurre con el programa “Patios abiertos” dependiente de la Dirección General de Cultura y educación de la provincia de Buenos Aires.
  • La inmensa mayoría se encuentran ubicados en zonas céntricas de Mar del Plata.  Encontramos en barrios más alejados el Centro Cultural cabildo en Barrio Aeroparque y el centro Cultural Camet
  • Algunos  centros no son específicamente centros culturales, sino multiespacios, como La cuadrada, que incluyen cafetería y salas de espectáculos.
  • Gran parte de los centros son conformados por artistas independientes que tratan de crear un espacio desde el cual proyectar su arte.
  • Varios de los centros culturales pertenecen a colectividades de residentes extranjeros (franceses, italianos, uruguayos) o a grupos de artistas de alguna manifestación específica títeres, teatro, cine)
  • Talleres literarios:
En cuanto a su localización: es muy relevante el hecho de que prácticamente el 100% de la oferta se encuentra ubicada en el centro de la ciudad, y si no en barrios residenciales de clase media-alta.
Sólo aquellos programas  de narración de cuentos destinados a niños y articulados con escuelas (PAMI; Faro Austral, De caminos y de Cuentos), no tienen una localización específica, sino que concurren a distintos barrios.
  • Música:
Existen en la Ciudad dos Institutos oficiales especializados en la formación musical, y una escuela privada. Si bien existen institutos privados o centros culturales que ofrecen talleres musicales, la mayoría de la oferta es de profesores privados.
A MODO DE REFLEXIÓN FINAL:
Se observa en los últimos años un enorme crecimiento en la vida cultural de la Ciudad de Mar del Plata, que ya no es sólo una ciudad turística, sino con una importante población estable que produce y consume cultura.
A pesar de ello, la mayoría son emprendimientos independientes, sin apoyo oficial.
La enorme mayoría de la oferta cultural se encuentra en la zona céntrica de la ciudad.
En los barrios periféricos prácticamente no hay Centros culturales o salas de espectáculos. Sí hay ofertas a través de programas itinerantes en coordinación con otras instituciones; escuelas, Centros de Desarrollo Infantil, Sociedades de fomento.
La forma de difusión más utilizada son INTERNET: Blogs, páginas web  y redes sociales (virtuales), y en el caso de los programas barriales, las redes comunitarias, compuestas por las instituciones o grupos sociales  de las distintas zonas.
Siendo así, cabe preguntarse si el acceso a la oferta cultural es democrático, o si las posibilidades de conocer y acceder a ella está limitada por el nivel socio-cultural y localización geográfica de la población.
En respuesta a este diagnóstico, nace la ONG ACERCANDO CULTURA MDP como alternativa para garantizar EL DERECHO A LA CULTURA.
Pero hay en Mar del Plata una tercera desigualdad que la caracteriza: la Mar del Plata “Ciudad Felíz” con sus mega-recitales, teatro de revistas, playas repletas de gente, y en contraste, el poco estímulo y apoyo a la cultura local. Aquella que si durante el año se las rebusca como puede para hacerse de un espacio, en el verano debe replegarse porque el público es acaparado por el consumo cultural, de mayor o menor calidad, pero comercialmente montado y vendido.
Acercando Cultura MDP se propone también entre sus objetivos contribuir  a la difusión y expansión de la cultura local, por una IDENTIDAD MARPLATENSE.

lunes, 24 de marzo de 2014

24 de marzo - Día de la memoria - NUNCA MÁS



Conmemoración del golpe de estado de 1976 
Parque de la memoria - Costanera norte - Buenos Aires

"NEGACIÓN DEL OLVIDO" 

Pienso que todos los aquí reunidos coincidirán conmigo en que cada vez que a través de testimonios personales o de documentos tomamos contacto con la cuestión de los desaparecidos en la Argentina o en otros países sudamericanos, el sentimiento que se manifiesta casi de inmediato es el de lo diabólico. Desde luego, vivimos en una época en la que referirse al diablo parece cada vez más ingenuo o más tonto; y sin embargo es imposible enfrentar el hecho de las desapariciones sin que algo en nosotros sienta la presencia de un elemento infrahumano, de una fuerza que parece venir de las profundidades, de esos abismos donde inevitablemente la imaginación termina por situar a todos aquellos que han desaparecido. Si las cosas parecen relativamente explicables en la superficie —los propósitos, los métodos y las consecuencias de las desapariciones—, queda sin embargo un trasfondo irreductible a toda razón, a toda justificación humana; y es entonces que el sentimiento de lo diabólico se abre paso como si por un momento hubiéramos vuelto a las vivencias medievales del bien y del mal, como si a pesar de todas nuestras defensas intelectuales lo demoníaco estuviera una vez más ahí diciéndonos: «¿Ves? Existo: ahí tienes la prueba». Pero lo diabólico, por desgracia, es en este caso humano, demasiado humano; quienes han orquestado una técnica para aplicarla mucho más allá de casos aislados y convertirla en una práctica de cuya multiplicación sistemática han dado idea las cifras publicadas a raíz de la reciente encuesta de la OEA, saben perfectamente que ese procedimiento tiene para ellos una doble ventaja: la de eliminar a un adversario real o potencial (sin hablar de los que no lo son pero que caen en la trampa por juegos del azar, de la brutalidad o del sadismo), y a la vez injertar, mediante la más monstruosa de las cirugías, la doble presencia del miedo y de la esperanza en aquellos a quienes les toca vivir la desaparición de seres queridos. Por un lado se suprime a un antagonista virtual o real; por el otro se crean las condiciones para que los parientes o amigos de las víctimas se vean obligados en muchos casos a guardar silencio como única posibilidad de salvaguardar la vida de aquellos que su corazón se niega a admitir como muertos. Si basándose en una estimación que parece estar muy por debajo de la realidad, se habla de ocho o diez mil desaparecidos en la Argentina, es fácil imaginar el número de quienes conservan todavía la esperanza de volver a verlos con vida. La extorsión moral que ello significa para estos últimos, extorsión muchas veces acompañada de la estafa lisa y llana que consiste en prometer averiguaciones positivas a cambio de dinero, es la prolongación abominable de ese estado de cosas donde nada tiene definición, donde promesas y medias palabras multiplican al infinito un panorama cotidiano lleno de siluetas crepusculares que nadie tiene la fuerza de sepultar definitivamente. Muchos de nosotros poseemos testimonios insoportables de este estado de cosas, que puede llegar incluso al nivel de los mensajes indirectos, de las llamadas telefónicas en las que se cree reconocer una voz querida que sólo pronuncia unas pocas frases para asegurar que todavía está de este lado, mientras quienes escuchan tienen que callar las preguntas más elementales por temor de que se vuelvan inmediatamente en contra del supuesto prisionero. Un diálogo real o fraguado entre el infierno y la tierra es el único alimento de esa esperanza que no quiere admitir lo que tantas evidencias negativas le están dando desde hace meses, desde hace años. Y si toda muerte humana entraña una ausencia irrevocable, ¿qué decir de esta ausencia que se sigue dando como presencia abstracta, como la obstinada negación de la ausencia final? Ese círculo faltaba en el infierno dantesco, y los supuestos gobernantes de mi país, entre otros, se han encargado de la siniestra tarea de crearlo y de poblarlo. 

De esa población fantasmal, a la vez tan próxima y tan lejana, se trata en esta reunión. Por encima y por debajo de las consideraciones jurídicas, los análisis y las búsquedas normativas en el terreno del derecho interno e internacional, es de ese pueblo de las sombras que estamos hablando. En esta hora de estudio y de reflexión, destinada a crear instrumentos más eficaces en defensa de las libertades y los derechos pisoteados por las dictaduras, la presencia invisible de miles y miles de desaparecidos antecede y rebasa y continúa todo el trabajo intelectual que podamos cumplir en estas jornadas. Aquí, en esta sala donde ellos no están, donde se los evoca como una razón de trabajo, aquí hay que sentirlos presentes y próximos, sentados entre nosotros, mirándonos, hablándonos. El hecho mismo de que entre los participantes y el público haya tantos parientes y amigos de desaparecidos vuelve todavía más perceptible esa innumerable muchedumbre congregada en un silencioso testimonio, en una implacable acusación. Pero también están las voces vivas de los sobrevivientes y de los testigos, y todos los que hayan leído informes como el de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA guardan en su memoria impresos con letras de fuego, los casos presentados como típicos, las muestras aisladas de un exterminio que ni siquiera se atreve a decir su nombre y que abarca miles y miles de casos no tan bien documentados pero igualmente monstruosos. Así, mirando tan sólo hechos aislados, ¿quién podría olvidar la desaparición de la pequeña Clara Anahí Mariani, entre la de tantos otros niños y adolescentes que vivían fuera de la historia y de la política, sin la menor responsabilidad frente a los que ahora pretenden razones de orden y de soberanía nacional para justificar sus crímenes? ¿Quién olvida el destino de Silvia Corazza de Sánchez, la joven obrera cuya niña nació en la cárcel, y a la que llevaron meses después para que entregara la criatura a su abuela antes de hacerla desaparecer definitivamente? ¿Quién olvida el alucinante testimonio sobre el campo militar «La Perla» escrito por una sobreviviente, Graciela Susana Geuna, y publicado por la Comisión Argentina de Derechos Humanos? Cito nombres al azar del recuerdo, imágenes aisladas de unas pocas lápidas en un interminable cementerio de sepultados en vida. Pero cada nombre vale por cien, por mil casos parecidos, que sólo se diferencian por los grados de la crueldad, del sadismo, de esa monstruosa voluntad de exterminación que ya nada tiene que ver con la lucha abierta y sí en cambio con el aprovechamiento de la fuerza bruta, del anonimato y de las peores tendencias humanas convertidas en el placer de la tortura y de la vejación a seres indefensos. Si de algo siento vergüenza frente a este fratricidio que se cumple en el más profundo secreto para poder negarlo después cínicamente, es que sus responsables y 19 ejecutores son argentinos o uruguayos o chilenos, son los mismos que antes y después de cumplir su sucio trabajo salen a la superficie y se sientan en los mismos cafés, en los mismos cines donde se reúnen aquellos que hoy o mañana pueden ser sus víctimas. Lo digo sin ánimo de paradoja: Más felices son aquellos pueblos que pudieron o pueden luchar contra el terror de una ocupación extranjera. Más felices, sí, porque al menos sus verdugos vienen de otro lado, hablan otro idioma, responden a otras maneras de ser. Cuando la desaparición y la tortura son manipuladas por quienes hablan como nosotros, tienen nuestros mismos nombres y nuestras mismas escuelas, comparten costumbres y gestos, provienen del mismo suelo y de la misma historia, el abismo que se abre en nuestra conciencia y en nuestro corazón es infinitamente más hondo que cualquier palabra que pretendiera describirlo.

Pero precisamente por eso, porque en este momento tocamos fondo como jamás lo tocó nuestra historia, llena sin embargo de etapas sombrías, precisamente por eso hay que asumir de frente y sin tapujos esa realidad que muchos pretenden dar ya por terminada. Hay que mantener en un obstinado presente, con toda su sangre y su ignominia, algo que ya se está queriendo hacer entrar en el cómodo país del olvido; hay que seguir considerando como vivos a los que acaso ya no lo están pero que tenemos la obligación de reclamar, uno por uno, hasta que la respuesta muestre finalmente la verdad que hoy se pretende escamotear. Por eso este coloquio, y todo lo que podamos hacer en el plano nacional e internacional, tiene un sentido que va mucho más allá de su finalidad inmediata; el ejemplo admirable de las Madres de la Plaza de Mayo está ahí como algo que se llama dignidad, se llama libertad, y sobre todo se llama futuro.

Julio Cortázar en Argentina, años de alambradas culturales (1984)

jueves, 20 de marzo de 2014

IntegrARTE

El arte siempre ha estado presente en nuestras vidas de manera espontánea. De la misma manera que la naturaleza se manifiesta ante nosotros, aparecen las formas y los objetos, alterando sus dimensiones y definiendo espacios. Es un impulso innato en todos los seres humanos: crear no sólo nos permite expresarnos, sino que a su vez desnuda nuestro inconsciente y lo impregna de toda nuestra esencia. Tal es así que innumerables investigaciones han demostrado que el dibujo como complemento del crecimiento ayuda al desarrollo de la conciencia, del pensamiento. Para los artistas es un medio primario de conocimiento, dibujar  es pensar. En el sujeto equivale al hablar, a la palabra. Cuando pensamos estamos activos en la creación, se forman imágenes en la mente para afirmar nuestros pensamientos que luego se convertirán en palabras o serán esbozadas con los delicados trazos del dibujo. Configuramos de esta manera nuestros pensamientos más profundos, ideas, experiencias, mensajes que expresen algo más que un lenguaje plástico; desde una simple mancha hasta un gran boceto.

"El dibujo, a mi modo de ver, reúne entre muchas las siguientes cualidades: Es en esencia, al igual que el juego de los niños,  una verdadera re-creación. En ese sentido, es una manera de vivir, de ser integral. Cuando los niños tienen contacto con el arte desde temprana edad los resultados son más que favorables, ya que experimentan diversas técnicas y utilizan diversos materiales que les permiten potenciar el pensamiento creativo, reflexivo y crítico favorece a su autoestima, así como poder comunicarse con el mundo que lo rodea. Es una herramienta de aprendizaje que estimula a crear e innovar. Por lo tanto, enseñan a los niños a aprender y abordar problemas y desafíos de modos creativos desarrollando al máximo su creatividad e imaginación."


Fundamentación del taller de plástica y teatro 
a cargo de la docente Mariana García, 
junto a padres y alumnos integrados
 realizado en el Centro Cultural "Patria Grande". 2013.

lunes, 17 de marzo de 2014

MUESTRA PURO CUENTO- UNA ÉTICA DEL COMPROMISO y CON LAS HISTORIETAS SE COME, SE CURA Y SE EDUCA - Revistas argentinas 1983-1993



Acercando Cultura se hizo presente en la inauguración de la muestra gráfica PURO CUENTO- UNA ÉTICA DEL COMPROMISO y CON LAS HISTORIETAS SE COME, SE CURA Y SE EDUCA.

Motivados por la presencia de Mempo Giardinelli , el 14 de marzo a la tardecita, nos acercamos al Espacio que en la Plaza del Agua, Fundación Mempo Giardinelli y Fundación OSDE dispusieron para ello.

En su presentación, J. Neveleff manifestó que la muestra tenía entre sus objetivos reconocer el valor de la revista como portador de cultura popular.

Como se afirma en el material de difusión de la muestra: "la Revista Puro Cuento (1986-1992) que refleja su imprescindible aporte literario y cultural, de permanente vigencia.”

Acercando Cultura participó de un encuentro coloquial e intimista, del escritor con los lectores de la revista Puro Cuento, con sus lectores. Mempo, compartió algunas anécdotas desde la creación de la revista, sus colaboradores y de lo que representa para el autor esta publicación en su trayectoria. Afirmó por ejemplo que la creación de Puro Cuento en 1986, a su regreso del exilio en México, se debió a la osadía, “irresponsabilidad” y esperanza suya y de un grupo de amigos que lo acompañaron desde el inicio y mientras duró la publicación.

Con la sencillez que lo caracteriza, comentó también acerca de la tarea que realiza la fundación que lleva su nombre principalmente en la Provincia del Chaco y que se está extendiendo a todo el país desde hace algunos años: colaboración con bibliotecas y bibliotecarios, animación a la lectura y formación de lectores. (Para quien quiera saber más puede hacerlo ingresando en: http://www.fundamgiardinelli.org.ar/), pero bien vale tentarlos con el lema de la fundación: ”leer abre los ojos”…

Finalmente, dejamos un párrafo de lo que piensa M. Giardinelli acerca de las lecturas y los soportes actuales “La creatividad va a perdurar y el soporte papel (el domicilio de la literatura) no se va a perder. Es una de las buenas esperanzas para la humanidad, soy optimista”

La muestra se extiende hasta el 21 de marzo, de 13 a 20 hs. en Plaza del Agua, Mar del Plata. Y la entrada es libre y gratuita.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Nuestra base de trabajo:


Como ONG cuyo objetivo es promover la cultura, y sobre todo difundirla entre aquellos que pueden encontrar más dificultoso acceder a ella, “Acercando cultura MDP” tiene como base fundamental de su ejercicio dos derechos considerados BÁSICOS para toda persona: el derecho a la cultura y el derecho del niño al juego. Aquí les damos a conocer qué es lo que nos impulsa a realizar nuestro trabajo, y así lograr que estos sean garantizados cada día un poco más. 

Derecho humano a la cultura:

Los derechos culturales son derechos relacionados con el arte y la cultura, entendidos en una amplia dimensión. Son derechos promovidos para garantizar que las personas y las comunidades tengan acceso a la cultura y puedan participar en aquella que sea de su elección. Son fundamentalmente derechos humanos para asegurar el disfrute de la cultura y de sus componentes en condiciones de igualdad, dignidad humana y no discriminación. Son derechos relativos a cuestiones como la lengua; la producción cultural y artística; la participación en la cultura; el patrimonio cultural; los derechos de autor; las minorías y el acceso a la cultura, entre otros.

Derechos del niño al juego:
El artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño expresa que“los estados partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”. Los beneficios del juego son considerables e indiscutibles. Jugar es una fuente inagotable de placer, alegría, descubrimientos, reto y satisfacción, que permite un crecimiento equilibrado del cuerpo, la inteligencia, la afectividad, y la sociabilidad. Ahora y siempre el juego es y ha sido un elemento fundamental en el desarrollo de las personas. Imprescindible para un armonioso crecimiento. Un niño que juega es un niño sano.

Sin embargo, cabe reconocer que en todos los países del mundo hay niños que viven en condiciones excepcionalmente difíciles que les impide ejercer el mencionado derecho, y que en muchas naciones son la mayoría de menores los que se ven obligados a anticiparse a las actividades de la edad adulta siendo imposible dedicar tiempo al ocio.

Pero también en otros países supuestamente mejor situados los niños tienen limitado su derecho al juego en la medida en que se priorizan aquellas actividades aparentemente útiles, relegando el juego a espacios de entretenimiento, recuperación de energías o simple pérdida de tiempo, como si éste fuera una especie de sarampión infantil, que afortunadamente, a cierta edad desaparece.

Manifestamos que:

  • El juego constituye una actividad esencial para el desarrollo del individuo como lo es la educación, la alimentación o la salud.
  • Si los niños, niñas y jóvenes pudieran crecer en la alegría del juego devendrían adultos con mayor salud física y mental y la actitud lúdica les acompañaría siempre. 
  • El juego resulta una valiosa herramienta para generar una sociedad mejor, fomentando la comunicación entre las personas, profundizando en las relaciones de los individuos de una comunidad y reconciliando posturas antagónicas. 
  • El juego potencia la creatividad y el talento, estimulando la posibilidad de ver las cosas de distintas formas, favoreciendo mentes abiertas, alimentando la capacidad de transformar los conceptos e imaginar perspectivas nuevas. 
  • El juego incide directamente en el desarrollo de la inteligencia emocional: en la capacidad de controlar las emociones, de motivarse uno mismo, el reconocimiento de las emociones ajenas y el control de las relaciones. 

Por todo ello nos comprometemos a:
  • Recordar y promover desde nuestros distintos perfiles sociales -ciudadanos, trabajadores, responsables de políticas públicas, educadores, empresarios, usuarios de servicios,...- los fundamentos del artículo 31 de la Convención sobre los Derechos de la Infancia. 
  • Promocionar la importancia del juego en la vida de las personas, empezando por nuestro entorno más cercano, la familia, y ampliando nuestra área de influencia siempre que nos sea posible 
  • Impulsar y participar en actividades lúdicas para niños y adultos, compartiendo la alegría y el placer de jugar en nuestra vida privada y social. 
  • Apoyar la celebración del día internacional del juego que unifique, difunda y amplifique el convencimiento de que jugar es un derecho para la infancia y una necesidad a lo largo de la vida.

martes, 11 de marzo de 2014

La importancia del juego



Andrés Tripero, Tomás de
Una perspectiva "activa", en la que el juego y los juguetes son considerados como "materiales útiles" para el desarrollo psicomotor, sensorio motor, cognitivo, del pensamiento lógico y del lenguaje en el niño, abriría de forma inmediata el camino de Piaget para la elaboración de una Teoría estructuralista del juego, a partir de los estudios sobre la dinámica interior de las funciones mentales del niño.
Piaget incluyó los mecanismos lúdicos en los estilos y formas de pensar durante la infancia. Para Piaget el juego se caracteriza por la asimilación de los elementos de la realidad sin tener aceptar las limitaciones de su adaptación.
Esta Teoría piagetiana viene expresada en "La formación del símbolo en el niño" (1973, 2 º reimpresión.) en donde se da una explicación general del juego y la clasificación y correspondiente análisis de cada uno de los tipos estructurales de juego: ya sean de ejercicio, simbólicos o de reglas.

A) Principios teóricos de la Teoría de Piaget:
Cuando el bebé se chupa el pulgar, desde el segundo mes, o agarra los objetos, en torno a los cuatro o cinco meses, cuando después los agita o aprende a lanzarlos, está poniendo en marcha dos tipos de mecanismos.
Los de de acomodación, ajuste de los movimientos y de las percepciones a las cosas, y otro de asimilación de esas mismas cosas a la comprensión de su propia actividad.
Hay pues una asimilación de lo real a sus incipientes esquemas sensorio-motores bajo dos aspectos que se complementan.

1.- Asimilación funcional o reproductora: repetición activa que consolida determinadas acciones.

2.- Asimilación mental mediante la percepción o concepción del objeto en función de su incorporación a una acción real o posible. Cada objeto es asimilado como "algo para"...chupar, agarrar, sacudir...etc.

Es importante señalar que esta asimilación "primitiva" se encuentra centrada sobre el sujeto concreto, no es objetiva, "no es todavía científica", es de carácter egocéntrico.
A medida que el niño repite sus conductas por "asimilación reproductora", las cosas son asimiladas a través de las acciones y éstas, en ese momento se transforman en esquemas: esquemas de acción.
El esquema de "algo para" chupar, p.ej.
Se produce entonces una auténtica revolución cognitiva mediante la cual los esquemas se convierten en ideas o conceptos.

B) El juego y su clasificación a partir de los principios teóricos de Piaget.
El juego infantil es sencillamente producto de la asimilación, haciendo participar como "elemento asimilador" a la "imaginación creadora".
Después de haber aprendido a coger, agitar, arrojar, balancear, etc., finalmente el niño agarra, balancea, etc., por el mero placer de lograrlo, por la sencilla felicidad de hacer este tipo de cosas y de ser la causa de esas acciones. Repite estas conductas sin que le supongan un nuevo esfuerzo de asimilación y por mero "placer funcional".
Se trata del "juego de ejercicio".
En la medida que se desprende de la acomodación sensorio-motora y con la aparición del pensamiento simbólico en la edad infantil (de 2 a 4 años), hace su aparición la ficción imaginaria y la imagen se convierten ahora en símbolo lúdico.
A través de la imagen que el niño tiene del objeto lo imita y lo representa. Aparece así "el objeto símbolo", que no sólo lo representa sino que, también, lo sustituye. Un palo sobre el que se cabalga, representa y sustituye a la imagen conceptual del corcel, que en realidad es un caballo ligero de gran alzada.
Se produce entonces un gran salto evolutivo: desde el plano sensorio-motor hemos pasado al pensamiento representativo.
Se trata del "juego simbólico".
"El juego simbólico - dice Piaget - es al juego de ejercicio lo que la inteligencia representativa a la inteligencia sensorio-motora" (Piaget, 1973, pág. 222)
El juego simbólico es, por tanto, una forma propia del pensamiento infantil y si, en la representación cognitiva, la asimilación se equilibra con la acomodación, en el juego simbólico la asimilación prevalece en las relaciones del niño con el significado de las cosas y hasta en la propia construcción de lo que la cosa significa. De este modo el niño no sólo asimila la realidad sino que la incorpora para poderla revivir, dominarla o compensarla.
Con los inicios de la socialización, hay un debilitamiento del juego propio de la edad infantil y se da el paso al juego propiamente preescolar, en el que la integración de los otros constituye un colectivo lúdico en el que los jugadores han de cumplir un cierto plan de organización, sin el cual el juego no sería ciertamente viable.
Se trata, finalmente, del "juego de reglas".
Si, como hemos visto, los juegos sensorio-motores comienzan desde los primeros meses y cómo a partir del segundo año hace su aparición el juego simbólico, será a partir de los cuatro años y hasta los seis, en un primer período, y de los seis a los once, en un segundo período más complejo, cuando se desarrollan los juegos de reglas.
Y así como el símbolo reemplazó al ejercicio, cuando evoluciona el pensamiento preescolar y escolar, la regla reemplaza al símbolo.
Estos juegos de reglas van a integrar y combinar todas las destrezas adquiridas: combinaciones sensorio-motoras (carreras, lanzamientos, etc.,) o intelectuales (ajedrez) con el añadido de la competitividad (sin la que la regla no sería de utilidad) y bajo la regularización de un código normativo vinculado a la naturaleza del propio juego o por simples pactos puntuales e improvisados.
"La regla - sostiene Piaget - tan diferente del símbolo como puede serlo éste del simple ejercicio, resulta de la organización colectiva de las actividades lúdica"
Así las reglas incluirán además, en la dad del colegio, esa otra exigencia, la de la victoria o la derrota, la de la competitividad.
Al principio los jugadores suelen ser pocos y las alteraciones de las normas muchas. Pero con el paso a la escolaridad se irá alcanzando un equilibrio sutil entre el principio asimilador del Yo, que es consustancial a cada juego y la adecuación de éste a la vida lúdico-social.

RECUERDA.

CLASIFICACIÓN TIPOS DE JUEGOS SEGÚN SU ESTRUCTURA:
(1) Juegos de ejercicio sin especial carácter lúdico.
(2) Juegos simbólicos y de ficción que representan realidades no actuales en el campo perceptivo.
(3) Juegos con reglas tradicionales transmitidas de generación en generación.

EN RESUMEN:

- El juego contribuye a la formación del símbolo en el niño.
- Mediante él asimila lo real mediante esquemas de acción.
- Asimila y acomoda la realidad a las caracterísicas de su desarrollo cognitivo, de su comprensión de ésta.
- Entre los 2 y los 4 años aparece el juego simbólico que supone la representación de la imagen mental.
- De 4 a 6 años, y como resultado de una vida más colectiva, aparece el juego de reglas y la regla reemplaza al símbolo.
- De 6 a 11, el juego adquiere una dimensión más social y las reglas entre jugadores se hacen más complejas, requiriendo una representación simultánea y más abstracta por parte de ellos.